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martes, 11 de agosto de 2009

Algunas consideraciones sobre el proyecto de ley de servicios de comunicación audiovisual

Es parte de una ponencia para una reunión de Carta Abierta Neuquén, en julio de 2009.

Desde que hace algunos años Gabriel García Márquez dijo que el periodismo era el oficio más lindo del mundo han cambiado algunas cosas en el universo de las comunicaciones. Si esa afirmación fue formulada sólo para fortalecer la escuela del nuevo periodismo, y quedó en una cuestión marquetinera, está por verse. Lo cierto es que el ejercicio del periodismo tiene serias amenazas y no es menor la de la credibilidad.
Siempre hay una sospecha sobre el periodista o sobre el medio de comunicación donde trabaja: quién paga, a quién beneficia la información, cómo circula y por qué lo hace. Esa sospecha, en nuestro país, se profundizó el año pasado luego del conflicto planteado por la resistencia de las organizaciones rurales a aceptar el esquema de retenciones móviles impulsado por el gobierno.
En Neuquén, esa pregunta sobre la propiedad de los medios de comunicación social viene formulándose hace tiempo y no es casual: la principal fuente de empleo para el gremio son organismos oficiales, políticos y funcionarios, empresas y organizaciones de la sociedad civil. La actividad privada concentra muy poca mano de obra periodística, opera monopólicamente sobre el circuito informativo y elimina competidores por medio del ninguneo o la captación de la mayor proporción de la torta publicitaria, sea ésta oficial o privada. Así, y veámoslo en nuestra sociedad, las voces disidentes sólo provienen de medios de comunicación social financiados por instituciones o cooperativas. Eso se consagrará con el 30 por ciento de la iniciativa en análisis.

Lo primero que aparece en la discusión planteada por el proyecto oficial es la oportunidad: la iniciativa se presentó cuando el gobierno enfrentaba una relación de fuerzas adversa. No lo hizo durante la administración de Néstor Kirchner cuando esa relación le era favorable. La pregunta, aquí, es saber si luego del 28 de junio habrá posibilidades de continuar la discusión de esta propuesta, que será, con la política de derechos humanos, el logro más importante de la gestión de gobierno.
Hay una segunda pregunta: además del decreto-ley de radiodifusión (22285) heredado de la dictadura cívico militar queda por derogar el correspondiente a las entidades financieras que consolida y consagra este sistema bancario que no responde, precisamente, a intereses nacionales y sociales.
La transformación del sistema comunicacional en la Argentina es una deuda de más de 25 años: ya estaba en la plataforma política de la Unión Cívica Radical y del justicialismo en 1983. Es necesario cambiar el concepto fundamental de esa ley: pasar de concebir a la comunicación como un negocio para considerarla un derecho humano, un bien social y, por tanto, un servicio público. No, en ningún caso, una actividad motivada por el lucro.
Esa década, la de 1980, fue el escenario de la derrota del informe Mc Bride sobre el Nuevo orden comunicacional. Y en la Argentina fue el triunfo de la monopolización y oligopolización de las comunicaciones. Cada avance tecnológico se traducía en una apropiación por parte del sector empresario y del poder.
Hoy, gran parte de la discusión está planteada en torno de los problemas anticipados por el informe Mc Bride: pluralidad de voces, multiplicidad de actores, circulación de las culturas y acceso tecnológico para las mayorías.
Si la realidad depende del cristal con que se la mire, hay que recordar, con Arturo Jauretche que es importante dónde se pone el prisma para ver esa realidad. También se podría plagiar el concepto de zoncera y aplicarlo a aquella tan vigente hoy en día que confunde la libertad de empresa con la libertad de expresión o la libertad de comunicación.
El proyecto que finalmente presentó el gobierno de Cristina Fernández tiene como base, como se sabe, los 21 puntos denominados Iniciativa ciudadana por una ley de radiodifusión para la democracia, que comenzó a discutirse hace cuatro años entre representantes de asociaciones civiles, sindicatos, cooperativas, que recogieron la discusión existente desde 1983 y antes.

Invitado por Carta Abierta Neuquén para pensar sobre el proyecto de ley de servicios de comunicación audiovisual, la primera pregunta es por los cambios que producirá su eventual sanción en la existencia de un periodista. Es decir, en qué forma influirá una nueva ley sobre el ejercicio cotidiano del oficio.
Permítanme imaginar algo, y no se trata de una reedición del mito del eterno retorno ni de los ciclos en la vida política y cultural de la Argentina. Al contrario, como a muchos, a mí también me interesa la cuestión de la cuota.
En este caso, es la cuota de pantalla que estará cubierta con producción local, sea provincial, regional o nacional. Porque entonces habrá trabajo genuino para escritores, guionistas, fotógrafos, camarógrafos, editores, directores, actores.
Es necesario, me parece, dotar de ficción propia al aire y a las pantallas. Las ficciones son como los sueños, los pueblos las necesitan para expresar sus deseos, sus temores, ver como en un espejo su vida.
Entonces, a eso aspiramos: a recuperar un espacio donde ejercer la prepotencia de trabajo que nos permita equivocarnos y aprender; errar para acertar; tener varias voces para que no se escuche una sola voz.
Ése es el cambio que puede traer la nueva ley: no sólo más trabajo sino más imaginación; no sólo más de lo mismo sino más diferencias.


Comentarios de Gabriel Mariotto sobre el proyecto


Todavía no se avanzó sobre la elección de ninguna de las tres normas que vos planteas.
La ley contempla la digitalización y, si bien existen matices entre dichas normas, el efecto es prácticamente el mismo. Hay algunas normas que están ajustadas a ocho megahertz y otras que se adaptan a seis megahertz.
Yo entiendo que cuando el proyecto tome estado parlamentario se va a activar la discusión de la norma.
Creo que aquí habría que privilegiar la integración latinoamericana. Esa es la recomendación que vamos a hacer. No reproduzcamos un esquema de partición, sino que todos tengamos una norma central.
Brasil ha adoptado la norma japonesa, mientras que Uruguay ha adoptado la norma europea. Toda América Latina está esperando a ver qué hace la Argentina. La norma europea es una buena norma.
Hay muchas empresas que están detrás de la decisión de la norma europea. La norma norteamericana tiene mucho lobby; hay muchas empresas que están detrás.
Creo que más allá de los lobbies, que es una decisión muy importante, hay que priorizar una mirada regional, que garantice integración. Si bien esto es distinto, que no reproduzca aquel esquema de división cuando elegimos la televisión color en nuestro país. Todavía hoy es imposible mandar un DVD, un cassette, un VHS a Brasil, a Venezuela, sin pasar por otros tamices.
Si bien la tarea del lobby es absolutamente distinta, tenemos que hacer un análisis. México optó por la norma norteamericana por una cuestión de cercanía. De México para abajo está todo para resolver, salvo el caso de Brasil. Si la Argentina optase por la norma japonesa, es como que arrastra al resto de América Latina a lo mismo.
La sugerencia es ver, técnicamente, cuál de las tres normas nos garantiza compatibilidad.


Hay que pensar qué está atrás de los lobbies en el Parlamento, que han impedido que más de 60 proyectos que se presentaron en ambas Cámaras, en las comisiones de comunicaciones de Senado y Diputados, hayan perdido el estado parlamentario. Fueron muy grandes las presiones de los que quisieron mantener el statu quo. Y nos hacen asimilar que esa falta de debate se da como natural.
La concentración mediática que tiene la Argentina prácticamente es natural; parece loco cuestionarse cómo llegamos a este punto. El mundo nos indica otra cosa. El mundo nos indica que aquellos preceptos de libertad de expresión del Pacto de San José de Costa Rica forma parte de la legislación en el marco jurídico de los países más desarrollados en el tema de libertad de expresión.
Ahora, si nosotros cuestionamos que en área de cobertura una misma persona jurídica tenga todo, parece que fuésemos trasnochados. Y cuando vemos lo que está pasando en Europa, en los Estados Unidos cada vez que una empresa quiere concentrar, la sociedad se moviliza, las audiencias públicas se establecen y la legislación es taxativa, tratando de garantizar libertad de expresión por un lado, cruzados por leyes antimonopólicas por otro.




El caso neuquino, según Rodolfo Laffitte

La provincia de Neuquén tiene una vasta historia “en la lucha por el tema de la radiodifusión y los medios de comunicación social”, aseguró y recordó que en el año 1984 el entonces gobernador Felipe Sapag creó una comisión de comunicación social que contemplaba, entre otros temas, la falta de contenidos locales debido a la presencia de medios nacionales.

Explicó que el trabajo de esa comisión generó diversas acciones, entre ellas el proyecto que se plasmó en la Ley 1.646 del año 1985, que trataba sobre la instalación de pequeñas radios comunitarias. Si bien esta norma no llegó a aplicarse, “pretendíamos inspirar el sentido federal de nuestra organización nacional”, aseguró.

Por aquella época se creó también Radio y Televisión del Neuquén (RTN) “como productora de contenidos regionales y locales que ha tenido una larga trayectoria y subsiste hasta el día de hoy con un desarrollo importante”, sin embargo, consideró que si bien RTN llega al interior a través de repetidoras y de una red integrada de radiodifusión por satélite, “es hora que la provincia de Neuquén tenga su señal propia”.


Gerardo Burton
Neuquén, junio de 2009.

lunes, 10 de agosto de 2009

Comunicación para el proyecto nacional

Este documento es producto de un encuentro que se realizó en Buenos Aires en la última semana de julio, convocado por Sergio Fernández Novoa, Luis Lazzaro y Néstor Piccone.


1.- Discusión política.

EL ESCENARIO ACTUAL

A partir de la década de los 90 se profundizó la instauración del neoliberalismo con la privatización de los medios y la reducción de la comunicación social a meras políticas de mercado. Ese dispositivo multimedia, que expresa la voz de unos pocos grupos económicos, es el que vuelve ahora a empujar a la Argentina hacia la restauración conservadora.

El modelo de desarrollo democrático con inclusión social y participación federal de todos sus habitantes no es viable si no cambia el mapa que concentra en un par de empresas porteñas la agenda política, económica y cultural de los argentinos. Esa agenda que intimida, despolitiza y desinforma para incidir en la construcción de un perfil de opinión pública que acepte la vuelta atrás.

La gestión iniciada por Néstor Kirchner en 2003 avanzó en la reparación histórica de la gravísima herencia de impunidad, destrucción del Estado y del sentido de lo público, la pobreza y exclusión que dejó el autoritarismo de mercado en los 90. Luego Cristina Fernández de Kirchner impulsó mecanismos para la redistribución del ingreso y fortaleció el compromiso latinoamericano de la Argentina, despertando una feroz reacción en los grupos de poder.

Desde los primeros días de la gestión de Cristina, la agenda mediática vino instalando en la sociedad la idea de que las carencias en materia de seguridad, calidad institucional, justicia social, redistribución del ingreso y gestión pública se resuelven volviendo al mercado y no profundizando la transformación del Estado. La campaña preelectoral y la lectura sobre los resultados del 28 J avanzan en la construcción de un escenario sin la opción del kirchnerismo y despreciando otros aportes como los provenientes de actores sociales, otros partidos populares o expresiones del pensamiento nacional.

La democratización de los medios y del acceso social a ellos constituye desde 1983 un requisito pendiente de la democracia. Ello se hizo particularmente visible a partir de la reacción conservadora encabezada por las patronales del campo en 2008. Ese año Cristina decidió poner en debate el tema a través de un proyecto de ley que recogió las iniciativas populares de los últimos años.

POLÍTICA Y COMUNICACIÓN
En los tiempos de la telepolítica, cuando la comunicación de las estrategias y de las políticas públicas no tiene manera de llegar a la sociedad y depende de la trama multimedia del mercado, es muy difícil construir el sujeto social que se movilice y defienda los cambios que favorecen sus intereses.

Nuestra convocatoria surge de la necesidad de promover acciones y propuestas que aporten al desarrollo de todas las herramientas para construir desde la comunicación ese sujeto social comprometido con un proceso de transformaciones a favor del interés nacional y popular.

La agenda de este tiempo está en disputa. El ejemplo del golpe en Honduras muestra que la restauración conservadora no habrá de reparar en las formalidades de la democracia. En la Argentina los grupos económicos resignifican el “diálogo” pervirtiendo su esencia al plantearlo, de modo unilateral, sólo desde la consideración de sus intereses sectoriales que disfrazan de nacionales.

En ese marco resaltamos la necesidad de considerar que la acción política es un hecho comunicacional y que no hay comunicación sin política. La propuesta de Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual constituye un paso fundamental para la democratización y transformación del mapa de medios de la Argentina, así como para garantizar el efectivo ejercicio del derecho a la información y la libertad de expresión. Corresponde ahora, en consecuencia, su pronto envío al Congreso de la Nación para su tratamiento y aprobación.

COHERENCIA Y PARTICIPACIÓN

Esa bandera es parte de la movilización social que desde el retorno de la democracia ha bregado por instalar el debate de la comunicación y los medios como un elemento inseparable de la reparación de los derechos más esenciales de nuestro pueblo. Hemos sostenido que si unos pocos controlan la información no es posible la democracia.

La construcción de la propuesta de ley de servicios audiovisuales a partir de los 21 Puntos surgidos de la convocatoria y participación de actores sociales, políticos, universitarios, de la cultura y de los medios en la Coalición por una Radiodifusión Democrática también muestra un modelo de acumulación social necesario para disputar la agenda.

2.- Modelo organizativo

RECUPERAR NUESTRA HISTORIA

Somos parte de un amplio colectivo que desde la tarea periodística, la comunicación institucional o popular, la investigación y el análisis sobre la escena mediática, la gestión pública y el compromiso político diario ha venido sumando aportes a la construcción de herramientas organizativas y conceptuales para fortalecer el camino.

Una buena caracterización es necesaria para saber qué somos y adonde vamos. Somos una corriente de compañeros provenientes del campo de la comunicación y de diversos compromisos sociales y políticos a favor de un proyecto nacional, democrático con inclusión social y participación federal.

Pensamos a la política como una herramienta de gestión y transformación, pero no la reducimos a su expresión electoral, porque este es solamente un campo -y muchas veces no el principal- de la disputa por el modelo.

ESPACIO DE ARTICULACIÓN TRANSVERSAL

Proponemos un espacio de articulación transversal de las políticas de comunicación del campo nacional y popular para construir herramientas que promuevan un nuevo relato cultural y político para el proyecto transformador.

No somos una interna que disputa espacios coyunturales sino un colectivo para sumar opciones en las cuestiones de fondo.

PROBLEMAS Y REIVINDICACIONES A RESOLVER

Queremos desarrollar políticas, ideas e insumos técnicos para los espacios partidarios, sociales o gremiales que comparten el camino, queremos hacer gestión para que avancen las propuestas, producir conocimientos para darle eficacia a los cambios, promover medios del campo popular y de los empresarios nacionales a partir de una política pública que además tenga en cuenta la sustentabilidad económica y de gestión de los proyectos.

Queremos aportar al desarrollo y construcción de una política pública de comunicación que articule los espacios del ámbito público y de los sectores populares, recuperando el rol integrador y promotor del Estado.

Queremos transmitir a los compañeros más jóvenes el legado de una historia política hecha en la militancia social y popular, en la resistencia y en la coherencia. Queremos aportar los conocimientos y la experiencia para la capacitación y la formación de nuevos luchadores que disputen el futuro haciendo comunicación desde la política y política desde la comunicación.

NUEVAS HERRAMIENTAS

Una tarea nueva requiere de formas y prácticas nuevas. Primero formas que respondan a objetivos y objetivos que sinteticen las tareas principales. Es central entonces señalar que la comunicación no es un asunto técnico o de eficacia operativa sino una construcción social y política.

La comunicación es el campo central de las grandes batallas, pero no entendida como solo difusión, sino como forma de construcción de identidades en la disputa del poder.

Una razón de la organización es además el sentido de pertenencia a un espacio que contenga ese debate. También la necesidad de otorgarle visibilidad en los ámbitos de construcción de decisiones políticas, sociales o sindicales. La organización debe incluir entonces metodologías de participación y de conducción que reflejen tanto la diversidad como los niveles de síntesis necesarios.

SECTORES Y REIVINDICACIONES

No sólo debe contener compañeros y tareas, debe además incluir sectores y reivindicaciones. Debe recuperar las mejores prácticas de organización y desarrollo de los actores sociales, de los comunicadores nacionales o de los medios populares que aportaron nuevas voces a la democracia. Ámbito político pero también reivindicativo entonces. Que además haga visibles a los medios locales –gráficos, radiales, etc.-, la televisión barrial o comunitaria, la lucha de los empresarios PYMES por el papel o la publicidad, de las radios populares por su licencia y reconocimiento, de los medios públicos comunales o provinciales para ser reconocidos como actores de la comunicación, de las cooperativas del sector, entre otros.

Organización que también pueda dar cuenta de los nuevos debates en el campo de las teorías de la comunicación y del desarrollo y empleo de las nuevas tecnologías como elementos de impacto en el campo social, económico y político. Organización que pueda debatir y opinar. En síntesis, que referencie, que contenga, que exprese e intervenga en la disputa del sentido global.

UN ESPACIO PLURAL Y FEDERAL

Una herramienta posible sería una Asociación Civil de carácter nacional –con personerías provinciales que podrían gestionar los compañeros en sus territorios- capaz de procesar un amplio debate, producir ideas y documentos, pero también de albergar la problemática de los medios del campo nacional y popular para luchar por sus reivindicaciones. El protagonismo de las provincias debe garantizar el contenido federal de le nueva organización.

Esa Asociación debería tener tantas comisiones como tareas. Una estructura que tenga la capacidad de sintetizar los modelos de organización que surgen de las últimas experiencias: la pirámide y la red. La red puede constituirse a partir de las sedes locales que pueda generar la Asociación y también de la réplica de sus comisiones en todo el país. La pirámide deberá invertirse para expresar a todos en la base y convertirse en uno para la realización de cada tarea.


3.- Tareas inmediatas.

A partir de la organización deberá asumirse un conjunto de acciones que permitan ordenar la agenda temática, establecer mecanismos de convocatoria y participación y producir la difusión de las principales conclusiones.

• Difundir las conclusiones del Plenario.

• Producir, en el corto plazo, una publicación electrónica que ponga en circulación una agenda de temas y tareas.

• Implementar o acompañar acciones de promoción del debate de la nueva ley de servicios audiovisuales en el Congreso Nacional.

• Realizar encuentros y actividades en las provincias.

• Iniciar el trabajo de edición de una publicación que integre artículos de los compañeros para contar con un material de debate y difusión.

PROPUESTA DE COMISIONES

• Trabajadores de la comunicación
• Pymes y medios locales
• Medios comunitarios
• Cooperativas y medios de la economía social
• Políticas públicas de comunicación
• Investigación y capacitación
• Comunicación (incluye intercambio de contenidos)
• Planificación estratégica de contenidos
• Juventud, política y comunicación.

COMISION POLÍTICA

Encargada de articular el desarrollo global y coordinar una agenda programática.
Realiza el mapa de recursos humanos y comunicacionales del espacio.
Convoca a tareas a los compañeros que quieran participar de:

-Relaciones Institucionales
-Administración y Recursos
-Organización y federalismo.